Una respiración profunda activa el sistema parasimpático del cuerpo, dejando de producir las hormonas del miedo y del estrés. También alivia tensiones musculares y ayuda a reducir el ritmo cardíaco, lo que induce a la relajación. Una práctica frecuente de atención a la respiración es la base de la técnica del Mindfulness.


Con demasiada frecuencia no se le presta la atención que se merece a la respiración. El proceso de inspirar y expirar se lleva a cabo de manera sistemática, de forma totalmente mecánica, sin ser conscientes del valor que esta acción posee. Se trata de la función más importante de la vida y aprender a controlarla y hacerla adecuadamente conlleva grandes beneficios para el organismo.

En la práctica de la meditación o cualquier ejercicio que invite a la relajación, la respiración siempre será protagonista. En este enlace, se puede conocer todo sobre mindfulness o atención plena para llevar una vida más equilibrada y alcanzar un mayor grado de bienestar a todos los niveles, físico y emocional.

Cómo comenzar los ejercicios de Mindfulness

Los ejercicios de Mindfulness o técnica de atención plena deben comenzar centrándose en la respiración. Esta práctica ayuda a poner el foco de concentración tanto en el cuerpo como en la mente. Se entra de este modo en un proceso de autoobservación que despierta la autoconciencia. Al hacer respiraciones más completas, se produce una correcta oxigenación de la sangre que dan como resultado reacciones bioquímicas que permiten al cuerpo y la mente liberarse de las situaciones deestrés celular.

El estrés celular se origina cuando hay escasez de oxígeno, por una alimentación deficiente con bajo aporte de nutrientes de calidad biológica y a causa de la deshidratación. Diversos estudios científicos llevados a cabo por algunas de las universidades más prestigiosas del mundo relacionan los factores de estrés biológico con el estrés emocional y el mental, y viceversa.

Cuando se empieza a practicar la respiración profunda, lo primero que se consigue es facilitar a las células un nivel saludable de oxígeno, lo cual influirá directamente en un bienestar generalizado en cuerpo y mente. Este proceso prepara al individuo para centrar la atención en el momento presente.

Conexión cuerpo mente y naturaleza

La respiración es un puente de comunicación entre el mundo interior y el mundo exterior. Durante el proceso respiratorio, se lleva a cabo un intercambio metabólico con la naturaleza. En cada inspiración se introduce en el organismo oxígeno y en la expiración se expulsa principalmente C02.

Durante la infancia se respira plenamente, con el vientre relajado, por lo que las células reciben todo el oxígeno que necesitan. En cambio, a medida que se crece y que los niveles de estrés aumentan, la respiración se ve alterada inconscientemente, lo que da lugar a diferentes alteraciones de la salud.

La sensación de vivir deprisa, las obligaciones, los pagos, la sobrecarga de actividades que no dejan espacio para lo que realmente se quiere hacer son las principales causas de una mala respiración. Se suspira con frecuencia, se tensa el vientre, se sufre cansancio crónico, irritabilidad, falta de energía, ansiedad e incluso insomnio. La práctica de Mindfulness y la concentración en la respiración mejora notablemente los padecimientos provocados por el ritmo de vida actual, devolviendo la conexión cuerpo - mente y naturaleza.

Técnicas de respiración y Mindfulness

Uno de los pilares del Mindfulness, como ya se ha comentado con anterioridad, es la respiración. Observando patrones de conducta se puede ver como las preocupaciones, luchas o deseos influyen en la respiración inconsciente. Sin embargo, aún queda la posibilidad de hacer ejercicios de respiración consciente.

Beneficios de los ejercicios de respiración

La respiración es la principal fuente de energía. Aunque siempre está presente inconscientemente, se puede recurrir a ella de manera consciente en cualquier momento, circunstancia o lugar, con lo que se optimizan sus beneficios. Para ello habrá que activarla de manera voluntaria, controlando su ritmo y profundidad.

Una respiración controlada establece un acceso a sistemas de control fisiológico que normalmente son inaccesibles a voluntad, como los sistemas simpático y parasimpático. En este sentido, los ejercicios de respiración consciente regulan los sentimientos y la conducta.

De este modo, ciertas pautas de comportamiento en el modo de respirar, como por ejemplo la respiración abdominal, tienen un efecto muy relajante. Uno de las principales ventajas que ofrece es que ancla al individuo en el momento presente. Para la respiración sólo existe el ahora, este preciso y precioso instante, no se puede respirar al aire de ayer o el de mañana. Todas esas preocupaciones sobre el pasado o el futuro se esfuman cuando el individuo logra concentrarse en el aire que respira y en el modo en el que se hace e invade todo el cuerpo.

La respiración se convierte en sí misma en un objeto de observación. Puede ser oral, nasal, abdominal, profunda, superficial, regular, irregular, corta, larga… Existen tantos tipos como necesidades tiene el organismo. Todos los que practican el mindfulness pueden comprobar que el aire que entra en el organismo genera sensaciones físicas y sensaciones emocionales.