El uso de cigarrillos electrónicos y vapers para dejar de fumar ha experimentado una escalada en los últimos años. No obstante, su seguridad y efectividad está en entredicho. Aún no existen estudios sobre las consecuencias de su uso a largo plazo.


Fuente de la imagen Blacknote

Los e-Cigarrillos, comúnmente conocidos como cigarrillos electrónicos o vapeadores, son dispositivos que permiten que una persona inhale nicotina. Como estos productos son relativamente nuevos, apenas se han realizado estudios que evalúan, a largo plazo, los beneficios y los riesgos que conllevan para la salud.

Los riesgos del tabaquismo

Fumar es altamente adictivo y dejar el hábito no es fácil. Además de volverse adicto a la nicotina, una droga que se encuentra naturalmente en el tabaco, las personas también se vuelven dependientes del hábito físico y social de fumar.

El tabaquismo se encuentra detrás de un buen número de enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Los profesionales de la salud desempeñan un papel fundamental a la hora de ayudar a las personas a dejar de fumar y elegir el método más adecuado.

Cómo sustituir el tabaco

Hasta ahora se venían utilizando diversos métodos, además de una gama de productos y diversas estrategias. Entre ellos se incluían medicamentos con receta, que ayudaban a controlar la ansiedad o ayudar con el síndrome de abstinencia. Un ejemplo lo tenemos en el Bupropion, ampliamente utilizado por la comunidad médica.

También se han convertido en protagonistas de la lucha antitabaco los productos de reemplazo. Los parches y las pastillas de nicotina van reduciendo paulatinamente la cantidad de esta sustancia que entra dentro del cuerpo del paciente.

La terapia psicológica también entra dentro de los sistemas empleados para ayudar a los fumadores. Incluso, algunos recurren a la hipnosis.

En esta lucha contra el hábito de fumar los cigarrillos electrónicos se han vuelto cada vez más populares. La tendencia ha ido en aumento a lo largo de la década de 2000. Aunque los e-Cigarrillos tienen el potencial para reducir el daño causado por fumar tabaco, no han sido evaluados científicamente.

En este sentido, su seguridad y su utilidad como ayuda para dejar de fumar aún se desconocen. A diferencia de los otros productos que están habitualmente disponibles. Lo cierto es que las autoridades sanitarias en Europa aún no han aprobado los cigarrillos electrónicos como una herramienta eficaz para que sirvan de apoyo en la terapia para los fumadores.

¿Qué son los cigarrillos electrónicos?

Los e-Cigarrillos están diseñados para que parezcan realmente un cigarrillo y contribuyan a “engañar” al usuario. Están divididos en tres partes: una batería, un vaporizador y un cartucho. El dispositivo funciona vaporizando el líquido en el cartucho. Esto crea una niebla que puede ser inhalada por el fumador y da la sensación de que exhala humo.

A diferencia de los cigarrillos normales, estos dispositivos no contienen tabaco. Sin embargo, contienen nicotina en el líquido que se encuentra en el cartucho. El líquido puede tener diferentes sabores y diferentes cantidades de nicotina para que el vapeador pueda configurarlo a su elección.

¿Por qué algunas personas eligen usar un vaper?

Se cree que los cigarrillos electrónicos causan menos daño que el tabaco normal y algunas personas optan por usarlos para mantener su hábito de un modo más segura. Algunas investigaciones sobre las opiniones de los usuarios de cigarrillos electrónicos sugieren cuál es la clave: el beneficio de estos productos reside en el hecho de que satisfacen la necesidad de fumar.

¿Por qué a algunos profesionales de la salud les preocupa el uso de los e-Cigarrillos?

Los cigarrillos electrónicos han sido objeto de un intenso debate en los medios de comunicación de toda Europa, ya que algunos servicios sanitarios y profesionales de la salud están preocupados por la promoción y la extraordinaria acogida que ha tenido este producto.

Es reveladora la opinión de un consumidor que usa cigarrillos electrónicos con mucha asiduidad:

“Comencé a usar cigarrillos electrónicos a pesar de que no tenía intención de dejar de fumar. Un día me di cuenta de que estaba utilizando exclusivamente el e-Cigarrillo, y no he fumado un cigarrillo normal desde entonces.

Puede ser difícil acostumbrarse a esta experiencia al principio. Pero, una vez que recobras tus sentidos del gusto y el olfato, después de fumar tabaco durante varios años, comienzas a preferir los sabores disponibles para un cigarrillo electrónico. Rechazas el sabor a ceniza de un cigarrillo de tabaco.

Creo que estoy usando una alternativa más segura, aunque todavía me califico como fumador. Lo cierto es que si los cigarrillos electrónicos no estuvieran disponibles de repente volvería a fumar cigarrillos de tabaco “.

¿Cuáles son las preocupaciones de los médicos?

La forma en que se ha extendido el uso de e-Cigarettes y vapers ha hecho que la comunidad científica de la voz de alerta y muestre sus preocupaciones al respecto.

· Investigación: no existen estudios concluyentes y fiables que avalen la seguridad y utilidad de este método aparentemente sustitutivo.

· Regulación: los productos están regulados de manera diferente, según qué país de Europa.

· Seguridad: La falta de regulación se traduce en la ausencia de restricciones sobre los productos químicos que se pueden agregar a los cartuchos.

· Calidad: estas circunstancias también conlleva que estos gadgets no estén sujetos a un estricto control de calidad

· Etiquetado: los productos pueden estar etiquetados igual pero pueden llevar diferentes cantidades de químicos y nicotina.

· Comportamiento adictivo: con el uso los e-Cigarettes se perciben como un cigarrillo normal. No se recomienda a los usuarios cambiar su comportamiento. Su adicción a los elementos físicos y emocionales del tabaquismo continúa.

· Visibilidad y normalización: no existen restricciones en el uso de cigarrillos electrónicos en espacios públicos. La legislación es clara y prohíbe fumar en sitios de trabajo, lugares de ocio y recreo, restauración y hostelería, entornos cercanos a colegios y hospitales, etc. Sin embargo, no hay restricciones para el uso de cigarrillos electrónicos, incluso en los espacios libres de humo.

¿Los objetivos de la legislación antitabaco en peligro?

La legislación “libre de humo”, que prohíbe fumar en lugares públicos, ha contribuido a un cambio en la percepción del tabaquismo. Las campañas publicitarias y la prohibición de fumar en lugares públicos ha conseguido que la población perciba el acto de fumar como algo desnormalizado e inaceptable.

Con la entrada en acción de los cigarrillos electrónicos y los sistemas de vapeo se teme que todo cambie. Algunos expertos creen que la visibilidad para las personas que fuman e-Cigarrillos o vapean ponen en peligro una actitud ciudadana que ha costado mucho cambiar.

Estos sistemas sustitutivos podrían hacer que parezca que fumar es algo aceptable. Además, podría tentar a las personas que han dejado de fumar o están en el proceso de dejar de hacerlo. El exfumador podría volver a caer en el hábito.

Por otro lado, los especialistas intentan evaluar el impacto de la exposición de los menores al tabaquismo. Los niños han crecido en áreas donde se ha establecido una legislación libre de humo. Para ellos, la prohibición de fumar en espacios públicos y comunes es percibido como algo normal y positivo.

Sin embargo, ahora se ven expuestos a comportamientos muy distintos. Perciben cómo los usuarios de cigarrillos electrónicos pueden usarlos dónde y cómo quieran. Aunque ellos estén presentes. Los expertos creen que esto anulará los objetivos conseguidos por la legislación libre de humo y que incita a que cambie la percepción sobre el hábito de fumar.

Existe una preocupación por el comportamiento de los fumadores. Da igual si usan cigarrillos electrónicos, vapers o tabaco. Lo cierto es que se está promoviendo el hábito nuevamente. Además, volvemos a tener un segmento débil ante esta tendencia: los niños y los jóvenes.

¿Cómo afecta el cigarrillo electrónico a la salud?

La verdad es que a la hora de evaluar si es seguro el uso de cigarrillos electrónicos, la falta de evidencia es la tónica general. Una preocupación clave para los profesionales de la salud en este momento es que no disponen de datos que respalden el daño potencial que pudiera sufrir el usuario.

Aunque se cree que estos productos son menos dañinos que fumar tabaco, los dispositivos contienen diversos productos químicos. En este sentido, la comunidad médica no dispone de estudios a largo plazo sobre los efectos de estas sustancias sobre la salud.

Se necesita más investigación sobre el daño causado por el humo, el vapor, los sabores y aditivos que añaden a la nicotina. La European Lung Foundation y la European Respiratory Society ha respondido a esta incertidumbre. Ambas entidades, tan importantes en el ámbito de la salud respiratoria, se han comprometido a encabezar una serie de investigaciones.

La finalidad es la de descubrir los efectos a corto y largo plazo del uso de estos dispositivos y de los productos y sustancias que contienen.

¿Por qué es necesaria la regulación del producto?

Los productos y dispositivos de reemplazo de nicotina que se usan para ayudar a los fumadores a dejar de fumar están regulados como medicamentos. Este hecho garantiza que, a través de la catalogación de la Agencia Europea de Medicamentos, los medicamentes y dispositivos funcionan y su uso es seguro.

Si los cigarrillos electrónicos estuvieran regulados por este organismo, los productos químicos que contienen y las cantidades de nicotina que se encuentran en los dispositivos estarían bajo control. Los fumadores podrían hacer una elección equilibrada entre los cigarrillos electrónicos y otras terapias de reemplazo de nicotina para ayudarlos a dejar de fumar.

También daría a los usuarios la seguridad de que los productos son de calidad, están controlados y contienen la composición química y los aditivos que figuran en la etiqueta.

Panorama actual sobre la regulación a nivel mundial

Las restricciones y regulaciones de los cigarrillos electrónicos varían en todo el mundo. Australia, Brasil, China, Singapur, Tailandia y Uruguay han prohibido completamente el uso de cigarrillos electrónicos.

En Nueva Zelanda, los productos son regulados como medicamentos y solo se pueden comprar en farmacias.

Están regulados de manera diferente en los Estados miembros de la UE: como tabaco o como productos farmacéuticos. En algunos países son catalogados como productos de consumo según la Directiva de Seguridad General del producto.

Ante esta disparidad de situaciones, la Comisión Europea ha realizado una propuesta para que los cigarrillos electrónicos sean considerados como medicamentos.

Resource: European Lung Foundation