El asma es una enfermedad crónica de las vías respiratorias. Cuando sufrimos una crisis asmática, nuestras vías respiratorias, esos tubos por los que el aire circula cuando inspiramos y exhalamos, se inflaman.

La inflamación provoca que las vías respiratorias se estrechen y tengamos más dificultades para respirar.


Asma Zensei app

¿Qué puedo hacer para que no me dé una crisis?

Existen varios desencadenantes para una crisis asmática. Entre ellos están ciertos componentes a los que podemos ser alérgicos: polen, ácaros, caspa de animales… También existen ciertas sustancias que pueden producirnos irritación: el humo del tabaco, sprays, lacas, la conaminación… O los virus respiratorios como la gripe o el rinovirus o Cuando entramos en contacto con ellos se desencadena la reacción adversa.

Acabamos con una serie de síntomas muy desagradables:

🤧 Ruidos y sibilancias

🤧 Tos persistente y repetitiva

🤧 Opresión en el pecho

🤧 Dificultades respiratorias

No todos los asmáticos sufren la totalidad de los síntomas. Tampoco el que padezcamos alguno de estos síntomas significa que seamos asmáticos. Eso lo tendrá que valorar nuestro médico.

Pero si te haces la pregunta de qué hacer para no sufrir una crisis, es que ya has sido diagnosticado.

Cómo me puedo autocuidar

El asma es una enfermedad en la que el paciente puede hacer mucho para controlar o incluso evitar las crisis. Dependiendo de nuestro comportamiento ante la enfermedad, podremos llevar una vida saludable y prácticamente normal.

Para ello es muy importante que colaboremos con nuestro médico. Implicándonos en nuestro propio cuidado vamos a conseguir menos crisis de asma y más calidad de vida.

Ahora bien, un elevadísimo porcentaje de asmáticos son niños y preadolescentes. Es muy importante que en estos hábitos de comportamiento, se impliquen también los familiares y los profesores. En el caso de los adultos es bueno que, además del apoyo familiar, se consiga la participación en el entorno laboral.

La identificación de los signos

Tenemos una serie de signos que nos avisan de la posibilidad de que estemos empezando a tener una crisis asmática. Por lo general, nuestra respiración se hace más rápida, pero con inhalaciones más cortas; se nos tapona la nariz; sentimos presión en el pecho y picor en la garganta; comienza una tosecilla molesta…

En cuanto sintamos alguno de estos síntomas debemos ponernos alerta. Sin embargo, hay que dejar los nervios a un lado. Eso solo contribuiría a que la crisis se agudizara. Así que procuraremos mantener la calma para que no vaya a más y se pase.

Nos vendrá muy bien hacer algún ejercicio de relajación, donde podamos también normalizar la respiración. Es uno de los principios básicos de cómo podemos prevenir un ataque de asma.

También podemos beber un poco de líquido e intentar expectorar, para expulsar la mucosidad y dejar más espacio libre en las vías respiratorias.

Por último, procura evitar el contacto con todo aquello que te produce alergia o irritación, mantén unos hábitos higiénicos en el hogar y permanece atento a la información sobre los índices de polen.

Por supuesto puedes utilizar las nuevas tecnologías. Ahora existen apps saludables, que ayudan a manejar ciertas situaciones.

Es el caso de 📱Zensei, capaz de llevar un diario de tu salud respiratoria, contextual e inteligente, que te alerta sobre los desencadenantes de entorno (polen, contaminación, virus o clima extremo) y te permite asociarlos con los síntomas del asma para que conozcas que te provoca tus síntomas.

Por cierto, ten siempre tus inhaladores a mano. Aunque es mejor usarlos cuando sabes que no te queda otro remedio o porque sigues unas pautas médicas.