En este artículo te detallamos los síntomas de la disnea, sus causas y los remedios que puedes llevar a acabo para evitar esa horrible sensación de falta de aire.


Casi todos hemos experimentado alguna vez la sensación de falta de aire. En ocasiones, esa impresión nos obliga a provocar profundos suspiros. Lo hacemos con la intención de superar el momento en que cuesta respirar. Esa dificultad para respirar profundamente es conocida como disnea.

Efectivamente, la dificultad para respirar profundo es más habitual de lo que podría parecer. De hecho, como ya hemos mencionado, prácticamente la totalidad de la población puede afirmar, en uno u otro momento: “siento que me falta aire y tengo que respirar profundo”.

Hay que decir que, en la mayoría de los casos el por qué no puedo respirar no va asociado a un problema que merezca nuestra consideración y la sensación de falta de aire se corrige espontáneamente y sin más complicaciones.

No obstante, en determinados casos, la dificultad para respirar profundamente puede ser el síntoma tras el que se esconde una enfermedad más o menos grave. Analizamos, por ello, algunas cuestiones relacionadas con la disnea, sobre todo para aquellas personas en las que se ha vuelto habitual expresar que “no puedo respirar profundo”.

Sensación de falta de aire o disnea

Disnea es el término médico para definir la dificultad para respirar, a veces descrita como “hambre de aire”. Es una sensación incómoda que suele provocar un malestar más inquietante cuando se experimenta muy habitualmente.

La dificultad para respirar puede variar de leve y temporal a grave y duradera. A veces es difícil diagnosticar y tratar la disnea porque puede haber muchas causas diferentes. De hecho, se trata de un problema muy común. Según el Centro Clínico de Educación Continua de Cleveland, 1 de cada 4 personas que visitan al médico padece disnea.

Síntomas

En personas sanas, los problemas respiratorios de este tipo suelen deberse a la realización de algún tipo de esfuerzo excesivo. Un ejemplo lo tendríamos en la sensación de falta de aire y cansancio que refieren algunos deportistas cuando se han visto sometidos a un sobreentrenamiento o al hecho de ponerse al límite mientras compiten por ganar una prueba deportiva.

Ya hemos visto que la disnea puede ocurrir como resultado de un esfuerzo excesivo. También es habitual al pasar tiempo a gran altura o como un síntoma de una variedad de condiciones.

Los signos de que una persona está experimentando disnea incluyen:

· dificultad para respirar después del esfuerzo o debido a una afección médica

· sentirse sofocado como resultado de dificultades respiratorias

· dificultad para respirar

· opresión en el pecho

· respiración rápida y superficial

· palpitos del corazon

· jadeo

· tos

Si la disnea ocurre repentinamente o si los síntomas son severos, puede ser un signo de una afección médica grave.

Como ves, la disnea es un síntoma, no una enfermedad en sí misma. Además puede estar presente en ausencia de enfermedad o ser el resultado neto de múltiples procesos de una dolencia. Es un síntoma extremadamente común. Alrededor del 25% de los pacientes atendidos por el médico en el entorno ambulatorio presentan disnea. Este número puede llegar al 50% en el entorno de atención terciaria.

A pesar de su prevalencia, las descripciones de la disnea varían de un paciente a otro y no existe una definición única que abarque todos sus aspectos cualitativos. Por lo general, se define como una sensación de falta de aliento o incapacidad para respirar profundamente.

La American Thoracic Society la define como “una experiencia subjetiva de incomodidad respiratoria que consiste en sensaciones cualitativamente distintas que varían en intensidad”. Muchos mecanismos superpuestos explican los términos descriptivos utilizados en la literatura médica, entre ellos “hambre de aire” y “opresión en el pecho”, entre otros.

Fisiopatología

Los mecanismos y la fisiopatología de la disnea implican interacciones entre el sistema respiratorio (tanto la función ventilatoria como la función de intercambio de gases), el sistema cardiovascular, las respuestas neuronales y los portadores de oxígeno.

Causas comunes de la sensación de falta de aire por sistema de órganos

Una clasificación amplia es clave. Resulta esencial para darse cuenta de todas las causas que pueden estar detrás cuando se trata a un paciente que afirma “me cuesta respirar por la nariz”. Veamos las principales en función de los órganos afectados.

Cardiovascular

Agudo

· Edema pulmonar.

· Enfermedad valvular aguda.

· Infarto de miocardio.

· Taponamiento cardíaco.

Crónico

· Insuficiencia cardíaca.

· Angina.

· Pericarditis constrictiva.

Respiratorio

Agudo

· Exacerbaciones agudas de enfermedades pulmonares obstructivas.

· Embolia pulmonar.

· Neumotórax.

· Neumonía.

· Síndrome de Dificultad Respiratoria Aguda (SDRA).

· Anafilaxia.

Crónico

· EPOC.

· Asma.

· Enfermedades pulmonares intersticiales.

· Hipertensión pulmonar.

· Neoplasia maligna (lesiones obstructivas relacionadas con el tumor y diseminación linfagítica).

· Derrames pleurales.

· Apnea del sueño.

Gastrointestinal / Hepático

Agudo

· Insuficiencia hepática aguda (acidosis metabólica).

Crónico

· Ascitis.

· Derrames pleurales.

· Hipertensión portopulmonar.

· Síndrome hepatopulmonar.

Renal

Agudo

· Insuficiencia renal aguda (acidosis metabólica).

Crónico

· Derrames pleurales.

· Derrames pericárdicos.

Hematológico

Agudo

· Hemorragia.

Crónico

· Anemia.

Neuromuscular

Agudo

· Lesiones del cordón cervical alto.

· Trauma a los nervios frénicos.

Crónico

· Apneas centrales.

· Miastenia gravis.

· ‘Descondicionamiento’.

· Miopatías.

· Esclerosis lateral amiotrófica.

Ejemplos de cómo evolucionan algunas patologías

El sistema respiratorio incluye el epitelio alveolar, el diafragma y la pared torácica, que incluyen el músculo esquelético que puede estar desacondicionado, las vías respiratorias y el sistema nervioso que regula su función. Las anormalidades que afecten a cualquiera de estos componentes pueden causar la sensación subjetiva de disnea.

Enfermedades como la fibrosis pulmonar afectan la membrana alveolar y la distensibilidad pulmonar. Esta situación causa disnea a través del deterioro del intercambio de gases y un mayor trabajo de respiración para expandir el tejido pulmonar rígido. La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y el asma son ejemplos de enfermedades que afectan principalmente la conducción del aire a través de las vías respiratorias, lo que lleva a la disnea a través del aumento de la respiración, que puede ir acompañada de un silbido al respirar.

El ‘descondicionamiento’ y las enfermedades neuromusculares a menudo implican una superposición de los mecanismos descritos anteriormente. Por ejemplo, en la esclerosis lateral amiotrófica, los músculos respiratorios se debilitan, lo que da como resultado una ventilación deficiente debido a la falla de la bomba respiratoria. En la obesidad, la bomba en sí puede requerir más energía para mover el aire hacia adentro y hacia afuera, y aun así no puede satisfacer las demandas del cuerpo debido al ‘descondicionamiento’ general.

El sistema nervioso puede verse afectado por muchos estados de enfermedad o, a veces, por medicamentos, lo que conduce a una disminución del impulso o la acción respiratoria, o incluso a la apnea central. En este caso, el “no puedo respirar al dormir” se convertirá en tu frase de cabecera.

La enfermedad cardiovascular es una causa importante de disnea. Muchos de estos mecanismos se superponen con los del sistema respiratorio. Los pacientes con insuficiencia cardíaca a menudo tienen edema pulmonar que dificulta el intercambio de gases y aumenta el trabajo de respiración, lo que se suma a la sensación de falta de aliento.

Además de la cardiopatía isquémica, otras clases amplias de cardiopatía pueden afectar el suministro de oxígeno al disminuir el gasto cardíaco. En este último caso se pueden incluir las arritmias, la insuficiencia valvular o la estenosis, la cardiopatía estructural congénita o la insuficiencia cardíaca crónica.

Los defectos en la capacidad de transporte de oxígeno también son causas importantes de disnea. El ejemplo típico sería anemia por deficiencia de hierro u otras causas. Esto nuevamente se debe principalmente a un desajuste en la capacidad y demanda de suministro de oxígeno.

Las enfermedades en otros órganos, como los riñones y el hígado, pueden causar disnea por una combinación de las interacciones que hemos discutido. En la enfermedad renal en etapa terminal, por ejemplo, la disnea puede deberse a acidosis metabólica, sobrecarga de volumen que causa edema pulmonar y / o derrames pleurales que afectan la expansión pulmonar.

Qué hacer si te cuesta respirar

En cualquiera de los casos, dejar de fumar es una de las primeras cosas que hacer cuando te cuesta respirar. El simple hecho de abandonar el tabaquismo aliviará enormemente la sensación de falta de aire.

Evitar respirar aire contaminado es otra batalla que debo librar si no puedo respirar por la nariz.

Mención aparte merece la congestión nasal en los bebés. Es cierto que, entre otras cuestiones, la sensación de falta de aire en los pequeños puede acarrear muchas molestias. Es habitual que el bebé sienta dificultad para respirar al dormir. No obstante, en el enlace que te hemos proporcionado, encontrarás algunos remedios para aliviar a tu hijo.

Si sientes dificultad para respirar profundamente, hondo, por la nariz o sientes sensación de falta de aire o te cuesta respirar simplemente, solo las personas que lo han padecido saben lo que significa.

Ya has visto que esta sensación puede ser debida a múltiples desencadenantes como la contaminación, virus respiratorios, niveles de polen, cambios de temperatura, ansiedad o estrés, actividad física, ácaros, pelos de animales u otros alérgenos.

Normalmente, los alergólogos o neumólogos recomiendan llevar un diario de síntomas para intentar descubrir los desencadenantes, pero sabemos que llevar un diario es tedioso y requiere mucho esfuerzo, además la información de posibles factores de entorno no está centralizada.

Es el caso, por ejemplo, de poder tener a tu disposición información sobre cómo es la calidad del aire en esos momentos, qué alérgenos están más efusivos, cuál es el índice de contaminación de tu ciudad, cómo se desarrollará la climatología en las próximas horas, cuál es el nivel de la gripe u otros virus respiratorios, cómo de movidito está el tema del polen…

Conociendo toda esta información y asociándola con tus síntomas, el médico dispondrá de una valiosísima información sobre tu estado respiratorio. De este modo el alergólogo o neumólogo podrá diagnosticarte mejor, ya que sabe exactamente cuál es el desencadenante de tus problemas respiratorios. Así podrá ponerte el tratamiento adecuado.

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Referencias:

Disnea. Chemocare

Dificultad para respirar o disnea. American Society of Clinical Oncology. Cancer.net

Dyspnea. National Library of Medicine. National Center for Biotechnology Information. PubMed. Margaret L Campbell

Surprising Causes of Breathlessness. WebMD

What Does Shortness of Breath Feel Like?. Healthline