Las personas con enfermedades respiratorias y otras afecciones crónicas, los niños, los mayores de 65 años y quienes trabajan o hacen deporte al aire libre están más expuestos a sufrir los efectos de una ola de calor. Aprende a distinguir las señales de aviso.


A medida que aumentan las temperaturas exteriores, también aumenta el riesgo de aterrizar en el hospital. Las cosas se complican cuando fijamos nuestra atención en situaciones extremas derivadas de la relación que se establece entre ciertos factores de riesgo, como ‘ola de calor y enfermedades respiratorias’.

Las personas con problemas respiratorios deben tener precaución con el calor y la humedad. Los meses de verano pueden traer situaciones críticas para muchos adultos mayores y niños con enfermedades respiratorias, así como para los pacientes con enfermedades cardiovasculares y patologías crónicas.

Además, los investigadores han detectado el aumento de afecciones respiratorias y también el de las temperaturas y la frecuencia de las olas de calor. Todas estas circunstancias están estrechamente relacionadas como consecuencias derivadas del cambio climático. Así se pone de manifiesto, por ejemplo, en el “Informe del Lancet Countdown sobre la salud y el cambio climático”.

Los problemas de salud en verano

Los adultos mayores generalmente tienen más dificultades para adaptarse al aumento de la temperatura exterior que las personas más jóvenes. A medida que envejecemos, nos volvemos menos eficientes en la termorregulación: la capacidad del cuerpo para mantenerse en un rango de temperatura saludable.

Además, los ancianos tienen más probabilidades de padecer afecciones como insuficiencia cardíaca, diabetes u obesidad. Estas enfermedades suelen empeorar con el calor. Además, este tramo de la población suele tomar medicamentos como diuréticos, betabloqueantes, antidepresivos y anticolinérgicos. En ciertas ocasiones, el consumo de estas sustancias interfiere en la capacidad de refrescarse y transpirar.

El clima cálido puede ser especialmente duro para las personas con trastornos respiratorios. En su estudio, los investigadores norteamericanos del hospital John Hopkins descubrieron una correlación entre el aumento de las temperaturas y el número de ingresos hospitalarios de emergencia por enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) e infecciones del tracto respiratorio en personas mayores de 65 años.

Las emergencias aumentan con una ola de calor

Utilizando datos recopilados de aproximadamente 12.5 millones de beneficiarios de Medicare, los investigadores encontraron que, por cada aumento diario de 10°C en la temperatura exterior, las hospitalizaciones de emergencia relacionadas con el sistema respiratorio aumentaban en un 4.3%.

Estudios anteriores han demostrado un vínculo claro entre las altas temperaturas, los golpes de calor y las muertes relacionadas con enfermedades respiratorias.

La inhalación de aire caliente puede exacerbar los trastornos respiratorios como la EPOC y promover la inflamación de las vías respiratorias. Por ejemplo, una persona con EPOC que de repente inhala aire caliente puede experimentar un broncoespasmo.

Un broncoespasmo contrae las vías respiratorias y provoca dificultad para respirar. Esto también puede explicar por qué solo unos minutos de exposición al calor pueden desencadenar una respuesta respiratoria negativa. Respirar aire caliente también puede agravar las infecciones respiratorias existentes, algunas de las cuales pueden ser iniciadas por irritantes de verano como el polen o el moho.

Los investigadores sugieren que la alteración de la termorregulación también puede desempeñar un papel crucial en la respuesta respiratoria al calor. Cuando el cuerpo no puede enfriarse, el resultado es la hipertermia, que incluye una variedad de enfermedades causadas por el calor, como calambres, agotamiento y golpe de calor. La hipertermia puede causar un latido cardíaco rápido y un aumento del flujo sanguíneo a la piel, dejando escasa la sangre necesaria para los órganos vitales.

El cuerpo exige más oxígeno a medida que trabaja para mantenerse fresco, lo que puede conducir a una disminución de la función pulmonar. Esto puede provocar una respiración anormalmente rápida o profunda, una afección llamada hiperpnea.

Qué es un golpe de calor

El agotamiento por calor no suele ser grave si puede enfriarse en menos de media hora. Si se sobrepasa ese intervalo de tiempo se convierte en golpe de calor. En este caso debe tratarse como una situación emergencia médica.

Es importante saber que esta circunstancia puede afectar a cualquier persona que se vea expuesta a temperaturas extremadamente altas. No obstante, resulta más peligroso en pacientes con enfermedades respiratorias.

Resulta de vital importancia comprobar si hay signos de agotamiento por calor. Se trata de una serie de señales que nos pueden alertar:

· dolor de cabeza

· mareos y confusión

· pérdida de apetito y malestar

· sudoración excesiva y piel pálida y húmeda

· calambres en los brazos, piernas y estómago

· respiración rápida o pulso disparado

· temperatura de 38°C o más

· tener mucha sed

Los síntomas son a menudo los mismos en adultos y niños, aunque los niños pueden volverse flojos y somnolientos. Si alguien muestra signos de agotamiento por calor, hay que tratar de bajar su temperatura corporal lo antes posible.

· Trasladarlo a un lugar fresco

· Hacer que se acueste y levante un poco los pies

· Procurar que tome mucha agua. Las bebidas deportivas o de rehidratación están bien.

· Refrescar su piel: rocía o esponja con agua fría. Las compresas frías alrededor de las axilas o el cuello también son buenas.

· Quédate con el afectado hasta que se encuentre mejor.

· Comprobar que la temperatura vuelve a niveles normales antes de 30 minutos.

Se requiere acción inmediata y hay que avisar a los servicios de urgencias:

· no mejora después de 30 minutos

· se siente caliente y seco

· no está sudando aunque esté demasiado caliente

· tiene una temperatura que ha aumentado a 40 °C o más

· tiene dificultad para respirar o la respiración se vuelve muy rápida

· está confuso

· sufre espasmos

· pierde el conocimiento

· no responde

Cómo prevenir el agotamiento por calor y el golpe de calor

Existe un alto riesgo de agotamiento por calor o insolación durante las olas de calor o cuando se realiza una actividad intensa al aire libre en días con temperaturas muy elevadas. El Gobierno de España, a través del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, tiene diseñado un Plan Nacional de Actuaciones Preventivas por Altas Temperaturas. Se activa cada año entre los meses de junio y septiembre.

Para ayudar a prevenir el agotamiento por calor o el golpe de calor:

· beber muchas bebidas frías, especialmente cuando hace ejercicio

· tomar baños fríos o duchas

· usar ropa suelta de colores claros

· rociar agua sobre la piel o la ropa

· evitar el sol entre las 11 a.m. y las 5 p.m.

· evitar el exceso de alcohol

· evitar el ejercicio extremo

Hay que tener en cuenta algunos signos para evitar la deshidratación. Se debe extremar la vigilancia a los niños, los ancianos y las personas con problemas crónicos de salud: diabetes, cardiopatías, enfermedades respiratorias… Este grupo de población tiene más riesgo de agotamiento por calor o insolación.

Cuando las temperaturas aumentan, es importante saber cómo prevenir las enfermedades relacionadas con el calor y hacer todo lo posible por no desencadenar complicaciones derivadas de las enfermedades respiratorias. El objetivo es mantener el cuerpo fresco.

Las siguientes estrategias pueden ayudar:

· permanecer en el interior durante la parte más calurosa del día

· buscar las zonas de sombra cuando se está al aire libre

· beber de 2 a 4 vasos de agua adicionales cada hora mientras se permanece expuesto a altas temperaturas

· tomar descansos frecuentes al trabajar o hacer ejercicio al aire libre en días calurosos

· usar ropa suelta y de colores claros

· usar agua más fría para duchas y baños

· utilizar sombreros y gorras para proteger la cabeza del sol

· evitar las bebidas que propician la deshidratación, incluidas las que contienen cafeína o alcohol

· usar telas transpirables, como el algodón o el lino, en lugar de mezclas sintéticas

· pasar parte del día en lugares con aire acondicionado, como un centro comercial, una biblioteca o una sala de cine

Nadie debe permanecer solo en un automóvil estacionado cuando hace mucho calor. Hacerlo podría ser especialmente peligroso para niños y personas mayores de 65 años. Por último, resulta imprescindible tomar conciencia de la peligrosa relación que se establece entre ola de calor y enfermedades respiratorias. Durante esos días se deben extremar todas las precauciones. Es importante para mantener la salud respiratoria.