¿Quieres entender en detalle el asma para poder controlarlo?

No te preocupes en Zensei somos expertos en problemas respiratorios. Y hemos escrito y actualizado esta guía sobre el asma para ti.

En ella tienes todo lo que tienes que saber para que empieces a entender y controlar el asma. Da igual del tipo que sea.

Empezamos.


El asma es una enfermedad que provoca que las vías respiratorias se hinchen y se estrechen.

Esto conlleva dificultad para respirar, opresión en el pecho, tos y sonidos al respirar, también conocidos como sibilancias.

Dependiendo de la persona, el asma puede ser una molestia menor o una enfermedad que les afecta gravemente en su día a día.

El asma no tiene cura, pero cambia con el tiempo por lo que es importante llevar un control y seguimiento con el médico para conocer tus signos y síntomas y ajustar el tratamiento.

Causas del asma

No está claro por qué algunas personas contraen asma y otras no, pero suele estar relacionado con ciertos factores conocidos como alérgenos o desencadenantes:

  • El polen: aunque la polinización se produce en primavera, existen variaciones según el clima y los tipos de plantas.
  • Ácaros de polvo: son parásitos microscópicos que viven en el polvo de las casas.
  • Algunos hongos.
  • Pelo o caspa de animales: tanto domésticos, como pueden ser los gatos, o no domésticos, como los caballos.

  • Algunos medicamentos: como la aspirina, los betabloqueantes, el ibuprofeno o el naproxeno.
  • Cambios en el clima: sobre todo el frío.
  • Algunos químicos que se añaden a los alimentos y bebidas.
  • Actividad física.
  • Infecciones respiratorias por virus respiratorios o bacterias.
  • Emociones fuertes: como el estrés.
  • Contaminantes del aire e irritantes: como el humo del tabaco.

  • Tener un pariente consanguíneo con asma.
  • Tener alguna alergia: como la dermatitis atópica o rinitis alérgica.
  • Tener sobrepeso.
  • Ser fumador o estar expuesto al tabaquismo pasivo.
  • Estar expuesto a productos químicos en el ámbito laboral: como ocurre en la agricultura, la peluquería y la fabricación.

Síntomas del asma

Varían en función de la persona y la edad.

La frecuencia de los síntomas pueden ser poco frecuentes o sufrirlos tenerlos constantemente.

Los principales síntomas del asma son:

  • Falta de aire o dificultad para respirar, también conocido como disnea.
  • Dolor y opresión en el pecho.
  • Problemas para dormir causados por ataques de asma nocturnos.
  • Cansancio durante el día.
  • Un pitido o silbido al respirar que puede oírse al exhalar.

También es importante conocer las situaciones en las que nuestro asma puede empeorar para así evitarlas o tener mayor precaución:

  • Al hacer ejercicio físico, que puede verse agravado con aire frío y seco.
  • En algunos sitios con vapores químicos, gases o polvos. Suele darse en algunos lugares de trabajo.
  • Existen ciertas sustancias en el aire que pueden afectar a nuestro asma como el polen, las esporas de moho, partículas de piel o pelos y saliva de diferentes mascotas.

Pruebas y diagnóstico del asma

El diagnóstico del asma generalmente comprende una historia clínica detallada, un examen físico, un análisis de los pulmones y conocer los síntomas que se padecen.

Historia clínica

El primer paso para diagnosticar el asma es hablar con el médico sobre tus síntomas y sobre tu salud y así conocer si es el asma u otra cosa lo que te provoca los síntomas.

Es probable que el médico haga preguntas acerca de los síntomas y de la exposición a las sustancias que se vinculan con el asma.

Los síntomas clínicos del asma se pueden confundir con otras enfermedades tanto del pulmón como de las vías respiratorias superiores. Por ello, se realizan una serie de exploraciones para confirmar que se padece de asma antes de establecer un tratamiento a largo plazo.

Exploración física del asma

Es posible que el médico haga lo siguientes:

  • Examinar la nariz, la garganta y las vías respiratorias superiores.
  • Usar un estetoscopio para escuchar la respiración. La sibilancia (sonidos agudos similares a un silbido al exhalar) es uno de los principales signos del asma.
  • Examinar la piel para detectar signos de afecciones alérgicas, como eccema y urticaria.

El médico también querrá saber si tienes signos y síntomas frecuentes de asma como de los que te hemos hablado antes (tos, problemas para respirar, opresión en el pecho, etc.).

Además de las llamadas pruebas de la alergia o análisis de sangre para demostrar una sensibilización alérgica, es necesario confirmar la presencia de obstrucción bronquial.

El médico también puede recurrir a varias pruebas para determinar cómo están funcionando los pulmones:

  1. Espirometría: es la prueba más importante y la que generalmente usan los médicos para diagnosticar el asma en personas mayores de 5 años. Para conocer cómo están funcionando los pulmones te pedirán que inspires profundamente y que sueltes el aire con fuerza dentro de un tubo conectado a una espirómetro. Esto registra tanto la cantidad del aire que exhalas (volumen) como la rapidez con la que exhalas. Si alguna de las mediciones importantes están por debajo de lo normal para una persona de tu edad, puede indicar que el asma ha estrechado las vías respiratorias.

Después es posible que el médico te pida que inhales un medicamento para el asma que despeje tus vías respiratorias y volver a hacer el examen anterior.

Si en los resultados de este segundo intento se ve una mejoría significativa, podría indicar que tienes asma.

  1. Prueba de provocación: si los resultados de la espirometría son normales, es posible que el médico trate de desencadenar los síntomas del asma haciéndote inhalar una sustancia que causa que las vías respiratorias se estrechen en las personas con asma.

En caso de que el asma sea desencadenado por el ejercicio es posible que el médico te pida que hagas actividades físicas para ver si desencadena los síntomas.

Después de cualquiera de estas pruebas, tendrás que repetir la espirometría. Si las mediciones siguen siendo normales, lo más probable es que no tengas asma. Pero, si las mediciones disminuyen significativamente, es posible que sí tengas asma.

  1. Análisis de óxido nítrico exhalado: en este caso el médico te pedirá que respires dentro de un tubo conectado a una máquina que mide la cantidad de óxido nítrico gaseoso que hay en el aire exhalado. El cuerpo produce este gas de forma natural pero unos niveles altos puede significar que las vías respiratorias están inflamadas, y por lo tanto, un signo de asma.
  2. Pruebas de los pulmones en niños: es muy poco frecuente realizar estas pruebas en niños menores de cinco años. Para diagnosticar asma infantil los médicos se basan en los síntomas, su historia clínica y la exploración física.

Tratamiento del asma

El tratamiento del asma debe seguir un plan global, consensuado entre el médico y el paciente, en el que deben quedar claros los objetivos, los medios para lograrlos y las pautas para su modificación o adaptación a las circunstancias cambiantes de la enfermedad.

Un tratamiento adecuado marca una gran diferencia a la hora de prevenir complicaciones a corto y largo plazo producidas por el asma.

El tratamiento debe cubrir varios frentes:

  1. Inflamación de la mucosa bronquial: es la parte más importante. Se emplean dosis muy bajas de coirticoides por vía inhalatoria. Comienzan a prescribirse en pacientes que comienzan a tener síntomas varios días a la semana (asma persistente) y en aquellos en los que se producen síntomas nocturnos.
  2. Broncoespasmos: los corticoides inhalados no actúan de forma inmediata, pero cuando hacen efecto tras unos días de tratamiento, remite. Para el tratamiento inmediato se utilizan broncodilatadores que normalmente se administran por vía inhalatoria. Existen dos tipos fundamentales según la duración:
    1. Broncodilatadores de acción prolongada: se toman por la mañana y por la noche, todos los días, se tengan o no síntomas.
    2. Broncodilatadores de acción corta: se suelen reservar para tomar en caso de necesidad (sensación de ahogo, tos). El objetivo es que los pacientes usen estos lo menos posible. Si no se consigue, es necesario potenciar el tratamiento antiinflamatorio.

  1. En el caso de que el paciente padezca asma alérgica:
    1. Los antihistamínicos pueden ser beneficiosos.
    2. Con ciertas alergias existen tratamientos inmunológicos eficaces (vacunas) que pueden ayudar notablemente en el control de ataques de asma.
    3. Lo más eficaz en el tratamiento de las alergias asmáticas es evitar y reducir en lo posible la exposición a alérgenos.

Medicamentos para el asma

Los fármacos para tratar el asma se clasifican en dos categorías:

  • De control o mantenimiento: deben administrarse a diario durante periodos prolongados. Se incluyen los glucocorticoides inhalados (GCI) o sistémicos, antagonistas de los receptores de los leucotrienos (ARLT), agonistas beta2 adrenérgicos de acción larga (LABA), tiotropio y anticuerpos monoclonales anti-IgE (omalizumab).
  • De alivio o rescate: se utilizan a demanda para tratar o prevenir la broncoconstricción de forma rápida y, entre ellos, se encuentran los agonistas beta2 adrenérgicos de acción corta (SABA) inhalados (de elección) y los anticolinérgicos inhalados (bromuro de ipratropio).

Inhaladores y nebulizadores para el asma

Los fármacos por vía inhalada son opcionales. Proporcionan una mayor cantidad de aire en las vías aéreas, tiene una respuesta rápida y escasos o nulos efectos a todo el cuerpo.

El principal inconveniente de esta vía es la dificultad de la técnica de inhalación con los diferentes dispositivos, por esta razón es muy importante enseñar a los pacientes sobre el uso correcto de los inhaladores.

Los dispositivos de inhalación disponibles en la actualidad son:

  • El inhalador presurizado convencional: se puede utilizar con o sin cámara espaciadora.
  • El sistema Modulite.
  • El inhalador de vapor fino (SMI) Respimat.
  • Inhaladores de polvo seco (DPI).

Prevención del asma

No existe ninguna forma de prevenir el asma, pero con ayuda de tu médico se puede diseñar un plan que te permita mejorar tu vida y evitar que ocurran crisis asmáticas.

Tú mismo también puedes llevar a cabo ciertos pasos que te permitan mejorar tu calidad de vida:

  • Identifica y evita los desencadenantes del asma (lugares con polen, por ejemplo).
  • Elabora un plan de acción para el asma con tu médico y asegúrate de seguirlo.
  • Toma tus medicamentos según las indicaciones. Da igual si parece que el asma mejora, no cambies ninguna dosis ni dejes de tomar ninguna medicina sin haber hablado con tu médico.
  • Aprende a controlar tu respiración y conoce los signos de advertencia de un ataque. Te permitirá identificar y tratar los ataques a tiempo y así evitar ataques graves.
  • Vacúnate contra la neumonía y la influenza. Es muy importante estar al día con las vacunas.

  • Presta atención al uso del inhalador de alivio rápido. Si notas que cada vez lo usas más significa que no está bajo control.
  • Si la causa del asma es una alergia es recomendable evitar la exposición a los agentes que la originan.
  • Evitar realizar ejercicios intensos en épocas de polinización para evitar dificultades respiratorias que deriven en ataques de asma.
  • En caso de que padezcas rinitis, debes tener especial cuidado ya que con frecuencia precede al asma. Es importante que si detectas algún indicio de principio asmático acudas al médico.
  • Evita fumar y espacios con mucho humo.

Complicaciones del asma

Cuando el asma empeora, puede llevar a complicaciones más graves.

Algunos de los síntomas que indican que el asma está empeorando son:

  • Signos y síntomas que interfieren en el sueño, el trabajo o las actividades recreativas.
  • Días de ausencia al trabajo o a la escuela por enfermedad durante los ataques de asma.
  • Estrechamiento permanente de los tubos bronquiales (remodelación de las vías respiratorias) que afecta la forma en que puedes respirar.
  • Visitas a urgencias y hospitalizaciones por ataques intensos de asma.
  • Efectos secundarios del consumo a largo plazo de algunos medicamentos que se utilizan para estabilizar el asma grave.

Las complicaciones del asma pueden llevar a:

  • Exacerbaciones asmáticas: se trata de episodios agudos donde los síntomas habituales empeoran agresivamente. Puede empeorar la función pulmonar.

Las exacerbaciones pueden instaurarse de forma rápida (en menos de tres horas) o de forma lenta (durante días o semanas). Además, pueden ser leves, moderadas-graves o suponer una amenaza para la vida de la persona.

  • Síndrome de solapamiento Asma-EPOC (ACO): es decir, que un paciente asmático llegue a padecer también EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica). El asma y la EPOC son dos enfermedades respiratorias diferentes pero es frecuente encontrar pacientes con características comunes.

Tipos de asma

Existen diferentes clasificaciones:

  • En función de su origen:
    • Asma intrínseca: su origen es desconocido y es más frecuente entre los adultos. Tiene un peor pronóstico y suele durar más.
    • Asma extrínseca o alérgica: es una reacción antígeno-anticuerpo que desencadena el proceso. Afecta principalmente a niños y adultos jóvenes. Se caracteriza por ataques reversibles y breves de broncoespasmos con silbidos y dificultad respiratoria. Se puede controlar con un tratamiento adecuado.
  • En función de la situación:
    • Asma provocado por el ejercicio físico.
    • Asma ocupacional: desencadenado por irritantes en el lugar del trabajo, como químicos, polvo o gases.
    • Asma alérgica: causado por sustancias que se encuentran en el aire como el polen o el pelo de las mascotas.

  • En función de la frecuencia y la intensidad de los síntomas:
    • Leve: se puede controlar mediante tratamiento farmacológico y no suele alterar la vida cotidiana de quienes la padecen.
    • Moderada: requiere tratamientos más severos e interfiere con las actividades diarias de quienes la padecen.
    • Grave: si no está controlada, debilita a quien la padece y puede llegar a ser mortal en aquellas personas que sufren crisis, brotes o ataques. También provocar una limitación considerable de la función pulmonar y de su calidad de vida.

Cuándo contactar con un médico especialista en asma

  • Si crees que tienes asma. Si tienes tos o silbido al respirar que dura más de algunos días o si tienes cualquier otro síntoma o signo de asma. Tratar el asma antes de tiempo puede prevenir daño pulmonar a largo plazo y ayudar a evitar que empeore con el paso del tiempo.
  • Para controlar el asma después del diagnóstico. Si sabes que tienes asma, colabora con tu médico para controlarla. Un buen control a largo plazo ayuda a que te sientas mejor en el día a día y puede prevenir ataques de asma que ponen en riesgo tu vida.
  • Si empeoran los síntomas del asma. Si crees que los medicamentos no están aliviando los síntomas o si necesitas usar el inhalador de alivio rápido con mayor frecuencia. No intentes resolver el problema tomando más medicamentos sin antes consultar con el médico. El abuso de los medicamentos para el asma puede producir efectos secundarios y empeorar el asma.
  • Para revisar tu tratamiento. Con frecuencia, el asma cambia con el paso del tiempo. Reúnete con el médico regularmente para hablar sobre tus síntomas y hacer cualquier ajuste necesario al tratamiento.

Los ataques de asma graves pueden poner en riesgo tu vida. Habla con el médico para determinar qué hacer cuando los signos y síntomas empeoran, y cuándo necesitarás tratamiento de urgencia.

Los signos de urgencia por asma comprenden:

  • Rápido empeoramiento de la falta de aire o del silbido al respirar.
  • Falta de mejora, incluso después de usar inhalador de alivio rápido, como salbutamol.
  • Falta de aire cuando haces la mínima actividad física.

Consejos para evitar el asma

Si no padeces de asma o no eres consciente de ello, es importante que sepas que no existe una cura como tal. En caso de que sí seas padezcas asma, lo más importante para evitar ataques es tenerlo controlado y seguir a conciencia el tratamiento que te haya puesto tu médico.

También es importante conocer los síntomas y signos de un ataque de asma para así poder estar preparado y remediarlo cuanto antes.

Asma en Bebés

Diagnosticar asma en bebés es una tarea complicada ya que no es fácil medir la función pulmonar.

Por ello, el pediatra dependerá mucho de los síntomas de tu hijo, la información que le puedas facilitar al respecto y si algún miembro de la familia sufre asma.

Es importante saber si el bebé sufre sibilancia, tos o respira rápido cuando está resfriado, en contacto con animales o en lugares con mucho humo o polvo.

También es importante informar al pediatra de cualquier tos excesiva que el bebé pueda tener, sobre todo durante la noche.

Es probable que el pediatra no recomiende realizar la prueba de la alergia de inmediato, a no ser que sospeches que las sibilancias siempre ocurren después de algún factor concreto, como por ejemplo, haber estado en contacto con ciertos animales.

Asma en Niños

En los últimos años se ha registrado una mayor prevalencia y un aumento progresivo de casos en niños afectados por el asma, representando un 10% de la población infantil y adolescente.

También es cierto, que el asma en niños es fundamentalmente temporal, aunque puede persistir.

La mayoría de los niños pequeños tienen asma exclusivamente durante infecciones virales, por lo que pueden sufrir asma solo en invierno.

En otras ocasiones, como los niños con alergia al polen, solo lo padecerán en primavera y verano.

Los padres deben controlar a los niños poniendo especial cuidado a la aparición de pitidos, fatiga y otros signos de obstrucción bronquial.

Los episodios de asma entre los niños suelen estar relacionados con alimentos y van acompañados de otros síntomas como urticaria y vómitos, por lo que a menudo se confunden con intoxicaciones alimentarias.

Asma en Adolescentes

Tal y como ocurre con los niños, en los últimos años los casos de asma han aumentado de forma progresiva en los adolescentes, y junto a la obesidad, es la enfermedad más prevalente.

Las características del asma en esta edad varían a las de los niños. Las infecciones respiratorias pierden importancia como desencadenantes del asma, son más frecuentes las alergias (polen, ácaros, hongos) y los broncoespasmos por ejercicio son más comunes.

La adolescencia en un paciente sano ya es una etapa complicada y frustrante, pero en un paciente asmático, que es más vulnerable, puede constituir una dificultad añadida.

Es muy importante la actitud frente a la enfermedad que tiene el adolescente ya que puede condicionar la evolución del asma.

Los factores de riesgo durante la adolescencia no son diferentes a los de un adulto, pero algunos son más frecuentes durante esta etapa:

  • Obesidad.
  • Tabaquismo.
  • Factores emocionales como la ansiedad o el estrés.
  • Otras enfermedades como la diabetes, reflujo gastroesofágico (RGE) o la depresión.

Durante esta etapa es muy importante enseñarle a controlar e identificar el asma, aunque no es una tarea fácil. Todos los profesionales implicados durante el proceso (médicos, pediatras, alergólogos) deben haber recibido una formación adecuada y de calidad, además no solo hay que formar al paciente, también a la familia.

Asma en Adultos

El asma en adultos está muy ligado a la obesidad, el reflujo gastroesofágico, exposición asl humo e inhalantes.

Los síntomas del asma en los adultos se manifiesta con el pecho apretado, silbidos, cansancio que empeora con el ejercicio físico y/o tos persistente.

Hay ciertos meses del año en los que se puede estar más expuesto a factores alérgenos como el polen, la contaminación y las infecciones virales respiratorias. También es importante prestar atención a los cambios de temperatura asociados a la polución.

Es muy importante mantener el asma controlado y, aunque no tengas síntomas, seguir con tu tratamiento y tus medicamentos. En caso de que creas que es necesario ajustar alguna medicación, háblalo con tu médico y él te dirá qué es lo mejor para tu salud.

Asma en Embarazadas

El asma es una de las enfermedades más comunes que pueden complicar un embarazo, aunque la mayoría de las mujeres asmáticas tienen embarazos normales y, si se lleva un control adecuado del asma, el riesgo de complicaciones es bajo.

Sin embargo, el asma grave o mal controlada durante el embarazo puede aumentar el riesgo de diferentes problemas, entre ellos:

  • Presión arterial alta y signos de daños en otros sistemas de órganos, como en los riñones (preeclampsia).
  • Crecimiento fetal restringido.
  • Nacimiento prematuro.
  • La necesidad de una cesárea.

Las investigaciones muestran que la gravedad del asma durante el embarazo está relacionada con la gravedad del asma antes del embarazo, aunque es cierto que durante los nueve meses el asma puede empeorar, mejorar o estar inalterable. Las personas con asma grave tienen más probabilidades de que sus síntomas empeoren durante el embarazo.

Si el asma mejora, suele ser de forma gradual según avanza el embarazo. Sin embargo, si el asma empeora, el aumento de los síntomas es más evidente durante el primer y tercer trimestre del embarazo.

En cuanto a los medicamentos, es cierto que cualquier medicina que se tome durante el embarazo puede representar riesgos, sin embargo, los fármacos para el asma pueden usarse sin inconvenientes durante el embarazo.

Es importante tomar los medicamentos según lo recetado por tu médico ya que cualquier cambio que hagas en la rutina de fármacos puede influir en la gravedad del asma. Si necesitas ajustar las dosis o suspender algún medicamento, acude a tu médico.

Si has iniciado un ciclo de inyecciones para la alergia antes del embarazo, puedes continuar con él sin problema, pero no se recomienda iniciar un ciclo de inyecciones durante el embarazo.

Cuidar de ti misma es la mejor manera de cuidar a tu bebé.

Asma en Mayores

Los síntomas de la alergia en la tercera edad son similares a la alergia en adultos jóvenes, aunque es frecuente que en los pacientes mayores se confunda el asma con la bronquitis crónica o se considere que es un trastorno propio de la edad.

Es importante diferenciar si el asma se ha iniciado antes de los 40 años o si se ha iniciado después de los 40 años.

Según estudios realizados, los pacientes que inician el asma después de los 40 tienen una menor sensibilización alérgica y menos manifestaciones atópicas.

Sin embargo, los pacientes que presentan asma antes de los 40 años tienen una mayor obstrucción irreversible al flujo aéreo provocando que el aire se quede atrapado en los pulmones y se inflen en exceso.

Otro rasgo a tener en cuenta en las personas mayores es la medicación que toman, sobre todo el uso frecuente de betabloqueantes para la hipertensión arterial, alteraciones cardiacas leves o la tensión ocular, ya que pueden pueden ejercer un efecto negativo en el paciente con asma y dificultar su tratamiento.

Nunca se debe decidir por sí mismo suspender o modificar dosis de algunos medicamentos. Si se necesita ajustar las dosis o suspender algún medicamento, acude a tu médico.

Las personas mayores asmáticas requieren una vigilancia especial para cerciorarse de que cumplen con el tratamiento.

Es cierto que existen tratamientos cuyo uso es complicado para los más mayores, pero hoy en día hay avances importantes que lo facilitan, como en el caso del inhalador con un único dispositivo provisto de broncodilatadores y corticoides inhalados en polvo seco, lo que permite ajustar la medicación a las necesidades del paciente.

A pesar de que la mortalidad por asma ha disminuido, los asmáticos ancianos continúan siendo un sector con alta mortalidad.

Últimos avances en el asma

Gracias a la tecnología y los avances médicos se consigue mejorar tanto la calidad de vida de los pacientes como los tratamientos.

Así llegan los inhaladores inteligentes, inhaladores tradicionales para el asma pero conectados a sensores que permiten un seguimiento más detallado de las dosis utilizadas por el paciente. Actualmente destacan en el mercado H&T Presspart y Propeller.

H&T Presspart, junto a Cohero Health, lanzaron al mercado el primer inhalador de dosis medidas (eMDI) que permite mejorar la adhesión, el autocuidado y el seguimiento en tiempo real del paciente por parte del médico.

Este inhalador tiene sensores integrados en el inhalador que permite conocer la fecha y hora de uso de la medicación y la calidad de la administración. Todos estos datos se recogen en la aplicación BreathSmart y proporciona recordatorios personalizados, alertas e incluso informes semanales.

Estos datos se pueden compartir con familiares y médicos.

El caso de Propeller es diferente. No es un inhalador como tal, sino un sensor que se conecta al inhalador. Este sensor permite rastrear de forma automática las dosis y recoge información que guarda en la aplicación y que también puede compartirse con la familia o el médico. Además, la aplicación te manda recordatorios e información sobre cuándo, dónde y por qué aparecen síntomas.

Datos interesantes sobre el asma

  • La OMS (Organización Mundial de Salud) calcula que en la actualidad hay 236 millones de personas con asma a nivel mundial.
  • El asma está presente en todos los países, independientemente de su grado de desarrollo. Para lograr un control eficaz es imprescindible que los medicamentos estén disponibles y sean asequibles para todo el mundo.
  • El asma es la enfermedad crónicas más frecuente en los niños, pero puede controlarse.
  • Los niños y adolescentes con asma pueden desarrollar caries y gingivitis.

Referencias

Asma de Medline Plus

Asma de Mayo Clinic